11.12.09

INCENDIARIO


Mi primer día en el Primavera Club quedará marcado indeleblemente por la actuación de Retribution Gospel Choir, pasadas las 2.30 de la madrugada. ¿Vale la pena robar horas al sueño y esperar a la aparición de Alan Sparhawk y sus dos secuaces? Sí. Absolutamente.

Tras languideces un poco plastas —Black Heart Procession— y moderneces que fían su discurso a un solo truco —Health—, Retribution Gospel Choir, power trío de guitarra, bajo y batería, es lo más cercano que podemos ver en nuestros días a grupos tan salvajes como debían de ser los de Jimi Hendrix, a finales de los 60. Llegaron y, en menos de una hora de concierto dejaron en ridículo al resto de los participantes de la noche. Quizás The Soundtrack of Our Lives, con su rock clásico y fibroso, fueron los únicos que les pudieron seguir la pista. Pero, ojo, seguir. Retribution Gospel Choir están, en estos momentos, en una liga aparte. No sabemos hasta cuándo la inestabilidad mental de su líder, Alan Sparhawk, permitirá que se mantenga tan bien engrasada la maquinaria. Mayor motivo entonces para degustarlos mientras duren. Incendiarios, abisales, inabarcables. Y sólo son tres músicos. Increíble.

Buenos días.

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