2.5.16

La mirada susurrada


Vivimos vidas minúsculas. Al contrario de lo que pretenden hacernos creer las redes, ni somos estrellas en potencia ni nuestras vidas interesan. Transitamos este mundo compartiendo experiencias, quizás nimias, relevantes únicamente para nosotros. En este universo lleno de egos y subjetividades, una exposición que muestre la vida cotidiana de su autora puede hacernos pensar en otra oda al narcisismo. No es el caso.
Desde su título, Microvida, desde su presentación, con minúsculas imágenes realizadas con móvil, Silvia R. May nos demuestra que es consciente de su propia finitud. La exposición nos obliga a acercarnos, a establecer un diálogo próximo con las imágenes, como si se tratara de una conversación al oído.
Esa aparente insignificancia, se topa, sin embargo, con la mirada propia, atrevida, de Silvia, que convierte un hecho intrascendente en imagen icónica. Y así, casi en susurros, como si no se atreviera a valorar lo que presenta, nos envía un mensaje multiplicado en cada una de las escenas que muestra. Nuestras vidas insignificantes, formadas por esos días en los que parece que nada pasa, se presentan, sin embargo, como fascinantes si somos conscientes de que son la materia que conforma nuestra existencia, y si son contadas con una visión propia, alejada de las dictaduras modernas del feísmo y de la ocurrencia banal. Una exposición que logra imágenes esenciales de nuestro devenir diario, un gran trabajo.
Más información, aquí.

4.9.15

Pixelar la tragedia



Publicado por Euronews:

This isn't a drowned refugee boy, it's Aylan Kurdi, 3. (We've blurred the picture, because you wouldn't want people staring at someone from your family). And he's not an emblem for the tragedy of the immigration crisis, he's the son of Abdullah Kurdi. And it is important that we remember that what we keep hearing about in the news isn't a surge or a flood of refugees, it's a lot of individual human beings, with names and stories and feelings.

Contemplo con estupor la publicación de Euronews que pixela la fotografía del cuerpo sin vida de Aylan Kurdi, la tristemente famosa imagen que ha personificado la tragedia del pueblo sirio ante la inacción culpable e hipócrita de Europa.

Leo que Euronews pixela la imagen porque ninguno de nosotros querría que se mostrará el cadáver de una persona de nuestra familia en los medios de comunicación. Asisto atónito a esa afirmación paternalista que considera que sabe qué es lo que quiero y lo que no quiero. Y, aparte de la incredulidad, me asaltan numerosas preguntas:

¿Tendría Euronews los mismos escrúpulos si en vez de un niño bien vestido con apariencia occidental el cadáver perteneciera a un africano?

¿Deformaría el cadáver con píxeles si la muerte del niño no implicara a ese organismo supranacional conocido como Europa?

¿Tiene sentido el fotoperiodismo si no puede mostrar las consecuencias de guerras, conflictos, fronteras? ¿Visa Pour L’Image tendría que pixelar las imágenes que muestra?

¿Existe alguna intencionalidad política en que no veamos esas imágenes? ¿La enmascara Euronews bajo la supuesta protección de la imagen y del respeto a las familias?

Por cierto, Euronews, si un hijo mío muriera a causa de una guerra, querría que todo el mundo lo viera para que tomara conciencia de lo que está pasando. En el mismo sentido ya se han manifestado refugiados sirios. No necesito de tu paternalismo. Y, seguramente, la familia de Aylan Kurdi tampoco.