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16.12.13

SEWARD: DE FANATISMOS O RAZONES









A veces me han definido como fan de Seward. Me desagrada ese término porque considero que no se ajusta a la realidad. Un fan es el seguidor irredento, acrítico. Es el feligrés de una congregación dedicada al culto del ídolo de turno. El defensor de todas sus obras, el negador de todos los errores. Fan viene de fanático.

No soy un fanático, pero sí admiro su evolución y crecimiento. Escucho en cada concierto la plasmación de su directo y analizo si me gusta o no y hasta qué punto se superan. No es culpa mía si son una rara avis, una anomalía en un contexto que normalmente palidece en comparación con el extranjero. No es mi falta si tienen uno de los mejores directos -de aquí o de allá- que he visto en mis años de profesión. Y he visto unos cuantos.

Cuando los recomendaba a mis amigos, en un principio se sonreían con superioridad. Muchos de ellos se quedaron boquiabiertos cuando los vieron en directo por primera vez. Empezaron a llegar reconocimientos de otros países y aquellos que los observaban con condescendencia empezaron a cambiar sus argumentos y los empezaron a defender con la furia del converso. Nuestro provincianismo cultural nos hace invalidar lo que vemos hasta que llegue una autoridad, normalmente de fuera, que siente cátedra. Así nos va.

La creación musical es algo realmente difícil, evanescente, volátil. Nadie sabe cuánto va a durar un proyecto, y menos, en este estado de forma. Por eso, mi recomendación es que los vean ahora, cuanto antes. Nuestra vida es un conjunto de experiencias, de emociones. Vivan su directo. Que nadie les explique, dentro de unos años, la importancia de aquello que se perdieron.






29.8.13

OH FANTASMA! ESPÍRITUS LIBRES



El sugerente nombre de Oh Fantasma! cobija un proyecto conjunto de Mau Boada (Les Aus), Raül Fernández (Refree), Jordi Matas (Seward), Ferran Palau (Anímic), y Joan Pons (El Petit de Cal Eril) que ofreció ayer su segundo y último concierto en el auditorio del Caixafòrum. El colectivo, como su nombre indica, es inasible, aparece de forma espontánea y libre, y, definitivamente, no es de este mundo. 

Oh Fantasma! se nutre de la interacción de estos cinco músicos inquietos y produce, fruto de la improvisación, collages sonoros e instrumentales que recuerdan poderosamente a grupos como Neu!, Can o King Crimson. Ferran Palau a la batería, sencillo pero contundente, fijó en varias ocasiones ritmos cercanos al clásico “motorik” sobre los que el resto añadía tapices sonoros hilados con acoples de guitarra (Mau Boada), arpegios enfermizos (Raül Fernández), poderosas líneas de bajo (Jordi Matas) o voces y percusiones alteradas en su frecuencia con la ayuda de un magnetófono (Joan Pons), quien parecía impersonar a Brian Eno como responsable del diseño del sonido. 

El resultado, como suele pasar en actuaciones en las que la improvisación es fuerza creadora, osciló entre momentos más o menos conseguidos, pero el balance es netamente positivo. El público, respetuoso ante lo que se urdía en el escenario, aplaudió en pocas ocasiones porque los temas estaban entrelazados sin apenas silencios, pero no pudo evitarlo en tres ocasiones, transmitiendo así su satisfacción ante la contundencia lograda en varios de los desarrollos instrumentales. 

Oh Fantasma! no es para sensibilidades pop. Necesita de la atención activa del público para su apreciación. Es un interesante laboratorio de sonido, una bomba expansiva cuyas ondas pueden afectar a las creaciones posteriores de sus integrantes. Su espíritu experimentador y transgresor es de admirar, y más, en una escena que acostumbra a ser pacata y autocomplaciente. Bien por ellos.