21.5.10

INTERPRETACIÓN


¿Es válida una interpretación melodramática, estudiada? ¿El artista debe mostrarse como es o puede crear su papel en escena? ¿Hasta qué punto el dramatismo que se presenta es impostado?

A priori, todas estas son preguntas validas. Pero creo que la respuesta hay que buscarla en otro lugar. Lo que quizás hay que plantearse es qué transmite esa interpretación, y no si es elaborada o natural. Es el resultado, y no el proceso, lo que importa.

Buen fin de semana.

1.5.10

CRÓNICAS MURCIANAS (II): POSTMODERNISMO


Te puedes llamar como un archiduque asesinado en Sarajevo o colocar un busto sobre el amplificador. Puedes difuminar los límites entre alta cultura o pop. Puedes no tener nada que ofrecer y llegar a ser un referente. Puedes ser un manager con una hiperactividad y sobreprotección no únicamente achacables a la profesionalidad y sí a la excesividad o a la locura. Puedes dirigir a los fotógrafos para que fotografíen lo que tú quieras, desde el punto de vista que tú quieras y considerar que tienes derecho a gestionar hasta el último detalle de la imagen de tus protegidos, un grupo transparente, insípido, vacío y frágil como el cristal.

Puedes hacer todo eso y más porque vivimos en tiempos postmodernos. Todo sirve, todo vale, porque mañana formará parte del olvido.

Cambio y corto, desde Murcia.

30.4.10

CRÓNICAS MURCIANAS (I)


uenos días desde Murcia, la ciudad en la que el sol no se pone y en donde las gasolineras (una en cada esquina) son los verdaderos zocos. Bienvenidos a Murcia; en ella coincide un evento tan absolutamente contemporáneo como un festival de música con imágenes tan absurdamente rescatadas del pasado como la que les presento hoy. Estos maravillosos comulgantes superan las peores pesadillas de Lladró.

Niños que se asoman a los misterios de la fe gracias a su inocencia todavía impoluta.

Niños que creen que hay una presencia superior que justifica y da sentido a sus existencias.

Pobres.

Niños que, tras el descreimiento, ponen toda su fe en otro dios, llámese música, fotografía, arte, dinero… o son politeístas.

Pobres niños grandes.

Pobres todos nosotros, que sólo tenemos los vanos placeres caducos que hacen que podamos continuar otro día.

Pobres, pero quizás felices.

Ayer realicé una procesión de 600 kilómetros para ver esto.

Y defiendo mi gesto con la fiebre del converso.

Me voy al festival.

Buenas tardes